Por Nelia Rodríguez

La madre tenía recuerdos tenebrosos de los viajes con sus hijos y el chocolate

Ella  no sabía cómo sería este primer viaje con sus hijos  y mientras esperaba en la sala de abordaje veía las sonrisas de sus hijos con rostros relajados y miradas felices.

El más joven recitaba un pasaje bíblico con una  extraordinaria seguridad y al mismo tocaba la cara de la madre con   una mano  derecha amorosa y orgullosa.

El mayor le acariciaba el pelo, mientras observaba con orgullo, el liderazgo  que emanaba en cada palabra que pronunciaba su pequeño hermano.

Dentro del avión iniciamos una travesía de 2 horas y 29 minutos hacia la ciudad del sol.

En ese vuelo pasaron tantas cosas que dedicaré una historia aparte para narrar el vuelo de la madre y los hijos.

El vuelo aterrizó de noche  a la ciudad del sol, la madre y sus dos hijos fueron recibidos por un señor adventista del séptimo día llamado Vi

Con gran amabilidad Vi  llevó a la madre al hotel reservado, pero un error en el booking  comenzó a nublarle esa primera noche en la ciudad  mágica.

El señor Vi de manera amable le pidió a la madre no preocuparse, la transportó a varios hoteles, pero todos estaban llenos y pasado 14 minutos de la medianoche fueron recibidos en un hotel sumamente cómodo.

A la mañana siguiente el señor Vi buscó a la madre y los hijos y lo llevó  hasta el dealer del señor Ra y su esposa Aura, quien  le  facilitó un vehículo a la madre  para que el señor Vi, la llevara a ella y a sus hijos a conocer lo mejor de Miami.

La señora Aura, quien prepara las hamburguesas más deliciosas del planeta, le brindó una hermosa hospitalidad.

Por primera vez la madre y los hijos visitaron plazas comerciales fuera de su país, sin tensión ni estrés de una compañía controladora

El máximo esplendor del viaje a la ciudad del sol fue cuando la madre y los hijos sintieron el aire del mar, mientras navegaban en una lancha con vistas a las casas de los famosos de esa gran ciudad. En ese mundo maravilloso se sintieron libre y dando gracias a Dios por los sufrimientos del pasado, que gracias a esas malas experiencias pretéritas habían aprendido a disfrutar la vida

Pasada la 10:30 de la noche, La madre y los hijos   abordaron el vuelo, que lo llevaría a la capital política del mundo, quería conocer junto a sus hijos esa ciudad bañada por icónico río Potomac.

Se despedía de la ciudad del sol con enorme gratitud y mientras veía desde el avión las luces de  los edificios de una ciudad que combina en sus símbolos los inteligentes delfines  con los inmensos cocodrilos, que no pudo ver  y de las lujosas  tiendas, le daba gracia al señor por la dicha de no albergar rencores  contra nadie, solo una inmensa paz y un regocijo por la grandeza del padre creador

Pasada la medianoche, los hijos y la madre llegaron a un aeropuerto, que está ubicado en el mismo estado donde opera el campo de entrenamiento de la famosa Central de Inteligencia Americana.

Al salir de la cabina, vieron a sus anfitriones esperándolos en la terminal, la hermosa Eli y mr Cá le dieron un caluroso recibimiento. Al montarse en el auto, las madres y los hijos sintieron la mirada bondadosa de la bella Eli, sin hablar cerraron por 5 segundo los ojos y le pidieron a Dios abundantes bendiciones sobre Eli y toda su familia.

La sonrisa franca de Eli y su mirada bondadosa dieron a la madre y los hijos una paz espiritual que no habían experimentado en toda su vida.

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